El networking no es opcional. Uno de los principales retos que enfrentan muchas mujeres en su desarrollo profesional es entender que el networking no es opcional. Si se desea avanzar en la carrera, es fundamental construir redes de contacto. Sin embargo, para muchas, este proceso no resulta tan natural como para los hombres.
La razón detrás de esta diferencia radica en la forma en que fueron socializadas. A muchas mujeres no se les enseñó a ver el networking como una estrategia clave, sino como un aspecto secundario. Existe la percepción de que consiste únicamente en intercambiar tarjetas o mensajes, cuando en realidad se trata de construir relaciones genuinas, basadas en el valor mutuo y en la premisa de dar antes de esperar recibir.
Existen varios factores que dificultan la práctica del networking en el ámbito profesional femenino. Uno de ellos es la culpa. En muchas ocasiones, cuando una mujer considera asistir a un encuentro clave para su carrera, surge una preocupación doméstica que la lleva a postergarlo, como recordar que falta algún producto en casa. También influye el miedo a la autopromoción, ya que en numerosas ocasiones se ha asociado la visibilidad con actitudes autorreferentes, lo que lleva a evitar espacios donde podrían darse oportunidades valiosas. Además, los sesgos culturales también juegan un rol importante. A menudo, el networking se asocia con actividades tradicionalmente masculinas, como jugar golf o compartir un trago después del trabajo, cuando en realidad existen múltiples formas de construir redes de contacto.
Es importante reflexionar sobre cuántas personas dentro de una red profesional pueden ser aliadas en la búsqueda de oportunidades sin que pertenezcan al círculo familiar o de amistades cercanas. También resulta clave preguntarse cuántas conexiones han surgido a lo largo de la trayectoria profesional, pero que no se han cultivado lo suficiente como para generar un impacto real.
El networking no es un lujo ni un aspecto secundario del crecimiento profesional, sino una parte esencial del proceso. No participar en este juego implica quedarse fuera de muchas oportunidades.



